11 septiembre 2008

“Te Dejo Mi Tarjeta…(¿?)”. (por Tomás Berriolo)


“No se llega al milagro de la semilla, la tierra
y la siembra por la simple afirmación:
el milagro solo se alcanza por el trabajo”
(Jim Rohn)



“Si me llamas, creo que podremos hacer buenos negocios”

En esta secuencia de artículos destinados al armado de redes, hemos analizador analizado en las dos notas anteriores los elementos básicos de lo que es trabajo en red (network marketing), veamos ahora un poco de lo que no es trabajar en red. El network, una expresión que se hizo conocida en los años ’80 y se popularizó en los ’90, hoy es utilizada por mucha gente que en su mayoría no sabe auténticamente en qué consiste trabajar en red.

En general la expresión trabajar en red hace que muchas personas se imaginen a un individuo repartiendo tarjetas de presentación a diestra y siniestra. Esa forma, a menudo agresiva, va generalmente seguida por la expresión: “¿Por qué no me llamas? Creo que podremos hacer buenos negocios”, ó “Si llegas a necesitar algo interesante donde se gana buen dinero, llámame”.

Sinceramente…¿ustedes creen que eso dará algún resultado? Eso no es trabajar en red, sino más bien parece una intención de venta, torpe y poco diplomática. Las tarjetas de presentación tienen una finalidad secundaria. Vamos a dar algunos datos relacionados con el uso de las tarjetas, y más adelante, en próximos artículos, les daré mi opinión sobre los verdaderos pasos a seguir para trabajar en red, genuinamente, de manera que se logren resultados.


Cuándo adquieren valor las tarjetas

* Las tarjetas pueden entregarse a alguien que esté interesado en venderle algo a usted, o prestarle algún servicio, un banco de datos de productos o servicios interesantes. Es decir, a personas u organizaciones que seguramente se contactarán con usted por su propio interés. Ya logrado el contacto, cuando le llamen hay que conseguir establecer el vínculo sobre la base de encontrar un tema afín, algo en común con esa persona. Y tome debida nota del teléfono de ella.

* Usted puede incluir su tarjeta con los pagos que realice, o al entregar una propina en un restaurante, hotel, cafetería. Hoy la mayor parte de los pagos se realizan por débito automático o transferencia interbancaria por internet, pero cuando se trate de realizar un pago personal, o enviado por vía postal, piense que del otro lado hay una persona que recibe los pagos, cheques, dinero y abre los sobres. Y nunca se sabe lo que podría ocurrir. Esa persona, o alguna de las 250 personas de su esfera de influencia podría interesarse en tomar contacto con usted.

¿Le suena conocido el nombre de Tom Hopkins? Este señor, renombrado conferencista y consultor de talla internacional, se inició como vendedor de inmuebles y hacía precisamente eso: incluía en cada uno de sus pagos su tarjeta personal. En uno de sus libros comenta que cierta vez recibió la llamada de una empleada de la compañía de gas, quien le manifestó su interés por adquirir una casa. Hopkins preguntó a la señora en dónde había obtenido su nombre y ella le respondió: “Yo manejo su cuenta en la compañía del gas, y tengo como media docena de sus tarjetas en el cajón de mi escritorio”. La señora, por lo visto, no conocía a nadie más a quien llamar. Y Hopkins recibió una buena comisión por la venta del inmueble. Yo creo que hay que ser realistas y eso no es algo que ocurra con demasiada frecuencia…pero siempre es una posibilidad más a tener en cuenta.

Quiero dedicarle un párrafo más a esto de entregar tarjetas con las propinas. Yo mismo he utilizado esa técnica varias veces en hoteles y restaurantes del donde habitualmente me alojo, y por lo menos en una decena de ocasiones quienes me atendieron se contactaron conmigo, por su propio interés personal, o de parientes y amigos en otros casos. Luego los derivé a las sucursales locales, o a los Coordinadores ó Distribuidores de la zona que los podían atender. Consideren que mi condición de director de la empresa, me impide atender directamente a los prospectos, sino que esa es tarea y responsabilidad de los distribuidores independientes incorporados a nuestro sistema de mercadeo.

* El uso más importante de la tarjeta de presentación – y esto grábenselo muy bien – es: conseguir que la otra persona nos dé la suya a cambio, o como mínimo su teléfono, dirección e-mail y actividad a la que se dedica.


Usted es un Networker Profesional

Lo que trato de señalar es que, por sí solas, las tarjetas de presentación no van a hacer de usted un verdadero networker profesional. Son simplemente una prolongación de nosotros y de aquello que debemos hacer bien: vincularnos.

Sintetizando: repartir tarjetas a todo el mundo no tendrá el mismo efecto que conseguir las tarjetas de todo el mundo. Lo segundo es lo que realmente tiene valor para usted. Cuando entregue su tarjeta, procure recibir a cambio los datos de la otra persona, pues de lo contrario podrá sentarse tranquilo a esperar que lo llamen. Y si lo llaman, será por el propio interés de la otra persona: para venderle algún producto o servicio. En cambio, si usted queda en posesión de sus datos, ya llegará la oportunidad en que usted decida contactarse con ella. Por lo tanto, y como conclusión, desconfíe cuando le digan: “¡Quédate tranquilo, dame tu tarjeta que cualquier día de éstos te pego un telefonazo!!!”

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