En algunos seminarios he utilizado como efecto disparador de ideas, un video inspírador que lleva el título del epígrafe. Trata sobre la “milla extra”, el “kilómetro extra”, ese esfuerzo adicional que muchas veces nos lleva a obtener nuestras metas, cuando otros abandonan a solo pasos de ella; tal vez sin darse cuenta de lo cerca que se encontraban de cumplir su sueño.
En las ciencias, las artes, el deporte el estudio y en los negocios, ese paso extra, ese “segundo esfuerzo”, puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso. Ese “dar algo más de lo que se espera de nosotros”, puede significar un contacto exitoso, la incorporación de alguien a nuestra red de relaciones, el cierre de una venta, la fidelidad de un cliente, la lealtad de un equipo. Ese paso extra puede cambiar muchas cosas, como los partidos de fútbol que son resueltos en el descuento, o el básquet en el último segundo, o la natación en la brazada final.
Ese paso extra puede significar la diferencia
…entre el aficionado y el profesional;
…entre el despilfarrador y el caritativo;
…entre el competitivo y el ganador;
…entre el conocido y el amigo;
…entre el perdedor y el invencible;
…entre el ilustrado y el sabio;
…entre el mediocre y el ser superior;
…entre el temerario y el héroe.
En ese esfuerzo extra, que se saca nadie sabe de donde, cuando ya las fuerzas no alcanzan, cuando la noche acecha y la soledad quiere invadir el espíritu, es cuando el ser humano crece y se agiganta. Allí es donde se prueban las voluntades y donde el hombre se hace más hombre, la mujer más mujer. Porque reconocen el poder maravilloso de la perseverancia y el valor inquebrantable de la fe. Hay gente que en su diario vivir nos ofrece constante testimonio de este “segundo esfuerzo”. Veamos:
Son los días cuando un voluntario, en el anonimato, comparte su tiempo con ancianos o con enfermos.
Las horas en que un maestro aporta en su tiempo libre para preparara mejor una clase.
Los momentos que un médico batalla en silencio para salvar a un paciente que no conoce.
Es salirse de la superficial “comunicación técnica” y preguntarle por su familia y sus hijos al compañero de trabajo o de negocios, al cliente, al usuario.
Es el detalle de dar las gracias, sonreír y saludar a quien te cruzas.
Es decir una palabra agradable, ceder el paso, ser cordial.
Son muchos los pequeños actos que distinguen al hombre y mujer bien educados del cortés, al generoso del egoísta, al sociable del huraño. Es alabar cada amanecer porque nos brinda un comienzo limpio y nuevo, que podemos hacer que sea absolutamente diferente al de ayer. Es terminar cada día dando gracias por el hoy, que nos permitió compartir unas horas con nuestros compañeros en el negocio, y que tal vez estuvo pleno de desafíos, que mañana renovaremos.
Que nos sirvieron para saborear en toda su extensión las recompensas implícitas en nuestro kilómetro extra, esas acciones adicionales, suplementarias, agregadas e inesperadas para todos, como una forma contundente, definitiva, de declarar abiertamente: “No estoy dispuesto a bajar los brazos”.
Esa determinación que le llevó a decir al actor George Burns: “Tengo un compromiso para actuar en el Palladium de Londres cuando cumpla 99 años y…¿cómo me voy a morir teniendo ese compromiso?” . ¿Y saben qué…? ¡Vivió 100 años!
Es el “nunca te detengas” de la Madre Teresa de Calcuta; es el “jamás bajen los brazos” de Churchill; es el “mátese trabajando si quiere vivir mucho” de David Brown; es el “no te des por vencido ni aun vencido” del poeta Almafuerte. Es, sencilamente, dar un paso más. Y allí puede estar la gran diferencia.
Si bien es difícil lograr un cambio profundo de un día para el otro, si es posible – en un instante – cambiar el rumbo, orientar el curso de nuestras vidas y de nuestro negocio en el sentido deseado. Trabajando dirigidos al logro de resultados. Pensémoslo por un instante y demos de inmediato el primer paso en el sentido de nuestros sueños. No sería una extravagancia pronosticar un futuro extraordinariamente mejor, en tanto decidamos diseñar, desde aquí al fin de este año 2007, meses de excelencia con un crecimiento que tal vez hoy mismo ni siquiera imaginemos. ¡Hasta la próxima!.

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