06 septiembre 2007

¿Quién Motiva Al Motivador...? (por Tomás Berriolo)


“No se llega al milagro de la semilla, la tierra y la siembra por la simple afirmación; el milagro solo se alcanza con la motivación y el trabajo” (Jim Rohn)


Uno de los desafíos más difíciles de afrontar cuando se conduce un equipo de ventas, un grupo de colaboradores en la empresa o inclusive la proyección al entorno social y familiar, es el de mantener un alto estado de motivación, esa poderosa fuerza de la cual tanto se habla y tan poco se conoce.

Creo que es importante y prioritario que se conozcan los fundamentos, técnicas y modalidades, tanto de la automotivación como la inspiración para ayudar a otras personas a que potencien sus propios motivos o razones, y las pongan a trabajar en su beneficio.


¿Las personas…o los resultados?

La enorme mayoría de los negocios, tanto sean emprendimientos personales, pequeñas y medianas compañías, como así también grandes proyectos empresariales, se asientan en dos pilares imprescindibles:

- Las personas y
- Los resultados

Si los resultados son importantes, más lo son las personas, por cuanto aquellos se conseguirán únicamente a través de la gente. La actividad de negocios en general se ha hecho tan compleja, que para lograr la supervivencia y el desarrollo en los actuales mercados, es preciso movilizar todos los días, la inteligencia de todos los miembros de un equipo, estructura u organización.

La gestión se basa cada vez en mayor medida en movilizar las energías de todos mediante el estímulo y la motivación. Ya no es suficiente – yo afirmaría que es obsoleta – la modalidad decido-mando-control. La empresa pagará el mínimo imprescindible para que los colaboradores no abandonen su trabajo, y los empleados realizarán lo estrictamente necesario para no ser despedidos. Les agrade o no, eso es justamente lo que está ocurriendo en la mayoría de las empresas rígidas y verticales.


Los valores y principios

La vida de cada uno de nosotros está guiada por una serie de creencias, muy arraigadas, que son nuestros valores y principios. Los valores no pueden catalogarse como buenos o como malos. Son la fuente principal de nuestra motivación; son los que nos mueven a actuar, algo así como el combustible detrás de nuestras metas.

En el diccionario de la lenguas española el valor se define como una “cualidad del espíritu que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar todos los riesgos // fuerza, virtud, actividad o eficacia de las cosas para producir sus efectos”. En cuanto a los principios, dice el mismo diccionario: “Base, fundamento, origen, razón fundamental sobre la cual se procede en cualquier materia”.

He comenzado con el sistema de valores, porque cualquier meta u objetivo que nos propongamos, si no están alineados y en armonía con nuestros valores, no nos servirán como auténtica motivación. Aún más, si las metas se contraponen con nuestros valores podrían ser causantes de una enorme insatisfacción una vez alcanzadas. Hay infinidad de casos testigos de situaciones como la que comento en el párrafo anterior: gente que consigue metas y no las disfruta porque no llegan a satisfacerle, ¿recuerdan o reconocen algún caso…?


Motivaciones Internas y Externas

La motivación intrínseca (interna) es esa fuerza interior que se basa en nuestros valores personales y es muy fuerte, duradera y satisfactoria. Nace desde dentro de nosotros mismos y es independiente de cualquier premio o retribución externos, teniendo su origen en los deseos más íntimos de cada persona.

Son los sueños más profundos que se transforman en metas y objetivos. Esta forma de motivación es muy enérgica y vigorosa y se mantiene en el tiempo, sin más necesidad que el alimento de nuestros pensamientos permanentes trabajando sobre ella, tanto en la visualización como en la práctica diaria.

La motivación extrínseca (externa) se basa en factores externos, estimulantes pero temporarios, a corto plazo, como pueden ser las recompensas, premios, promociones a corto o mediano plazo.Las motivaciones externas tienen un límite, un plazo y con el tiempo – si no son renovadas – se desgastan. Debe innovarse permanentemente para no saturar, para conservar su magia y atractivo. Sirven como apoyaturas temporarias para potenciar los hitos hacia nuestras grandes metas.


“Yo puedo, tu puedes, él puede, nosotros podemos…”

El hecho de formularse metas que no son propias, esforzarse para satisfacer o agradar a otras personas, para cumplir mandatos familiares o sociales, son también una categoría de motivación externa altamente insatisfactoria y hasta – en algunos casos – causante de alguna frustración.

Es válido repetir lo dicho anteriormente: todo aquello que no nace auténtica y genuinamente desde nuestros valores y sueños más íntimos y profundos, no logrará motivarnos y satisfacernos plenamente. No será una fuerza lo suficientemente enérgica para impulsarnos a acometer resueltamente la tarea de encontrar nuestra satisfacción y plenitud personal.


Cuidado también con prestar atención a las fórmulas facilistas y demagógicas del recitado nada convincente del: “¡Tu puedes…!”: “¡Fuerza, genio…!”; “Vamos, esfuérzate que tu eres capaz…!”, y otras expresiones y frases voluntaristas, repetidas como clichés, una y otra vez. Pretender motivar sólo con esas frases de compromiso, es desconocer que las personas actuamos movidas por razones mucho más poderosas que cualquier expresión externa a nuestros auténticos deseos.


¿Quién motiva al motivador…?

Si sus valores tienen que ver con los afectos, la lealtad, el amor a la familia, la confianza, la amistad, el compromiso, el buen nombre y la honradez, el bienestar emocional, la salud, la libertad, el liderazgo, la ayuda a otras personas, el crecimiento personal, la riqueza, la sabiduría, la espiritualidad, la independencia, la seguridad económica y tantos otros, será inútil cualquier emprendimiento que acometa si va a contrapelo de aquellos valores, no armonizan entre sí o están desalineados.

La sumatoria del valor personal con el sueño o deseo consecuente, crea una fuerza in-des-truc-ti-ble. Si, leyó bien: Valores + Sueños = Fuerza IN-DES-TRUC-TI-BLE.

Eso es lo que motiva al motivador. Allí tiene origen la automotivación. Esa es la fuerza incontenible que lo hará saltar de la cama cada mañana con bríos, ganas y energías suficientes de afrontar entusiastamente cada jornada, en la seguridad que está construyendo una vida plena, logrando sueños y obteniendo metas satisfactorias.

Hay además otro enorme factor de automotivación: cuando se trasciende inspirando a otras personas para que se motiven y a su vez luchen para cristalizar sus propios sueños. Usted recibirá la devolución, gratificación y agradecimiento de aquellos cuyas vidas llegó a tocar, estimulándolas con sus palabras, con sus testimonios o con sus ejemplos.


“Yo tengo un sueño…”

Cuando el Dr. Martin Luhter King pronunció aquel célebre discurso en su campaña para el logro de la ley por los derechos civiles, que generó una enorme esfuerzo colectivo de cooperación ¿qué fue lo que le impulsaba, sino un valor esencial sumado al sueño que inmortalizó en la frase del epígrafe…?

En un momento de su ajetreada campaña el Dr. Luther King afirmó alguna vez: ”Cuando te propongas subir, no es necesario ver el final de la escalera..… ¡comienza a subir ya, no pierdas un instante!”.


Si Usted posee un sueño respaldado por un valor personal genuino…¿qué más tiene que esperar? Comience inmediatamente y comprobará cómo la acción hará que crezca su automotivación, en la medida que avanza hacia sus metas, alcanzando niveles que le parecerán increíbles, y además – como si aquello fuera poco – podrá transmitir esa motivación a los miembros de su equipo, de su entorno social o familiar, y a todos los integrantes y colaboradores de su empresa. Le aseguro que los resultados que obtendrá serán sorprendentes.

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